Los médicos del HUCA denuncian “colapsos en urgencias” ante el cierre de Silicosis

Los profesionales alertan de la falta de camas en el complejo sanitario del Cristo en invierno, “cuando el número de enfermos respiratorios se dispara”

12.10.2013 | 02:01

E. VÉLEZ Los profesionales del Instituto Nacional de Silicosis alzaron ayer la voz en un funeral. El de su propio centro de trabajo. Se manifestaron contra el cierre del servicio de urgencias del edificio, a las ocho de la mañana de este lunes, y denunciaron “colapsos en las urgencias del HUCA a partir de ese momento”. Para los médicos, las instalaciones del Hospital Universitario Central de Asturias se quedarán pequeñas para acoger a los enfermos que necesiten atención rápida.

Aseguran además que el servicio de urgencias de Silicosis recibe una media de 30 o 40 personas con patologías respiratorias que se sumarán al resto de usuarios. “¿Dónde los van a meter? No van a caber”. El presidente del la junta de personal del área sanitaria IV, Francisco Menéndez, se preguntaba y se respondía a sí mismo con el megáfono en la mano, rodeado de un centenar de batas blancas y algunos pacientes cargados de pancartas.

Los médicos tienen otro temor. Creen que no habrá camas suficientes en el HUCA para ingresar a los pacientes cuando las plantas de hospitalización de Silicosis cierren sus puertas en los próximos días. Según el presidente de Atención Especializada del SIMPA, Ángel Colmeiro, los enfermos respiratorios estarán “desperdigados”.

El Hospital Covadonga, Maternidad y Rehabilitación podrán tener en sus habitaciones a personas con cáncer de pulmón y enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

En la actualidad, hay 56 ingresados en Silicosis, pero la cifra puede llegar a los 85 o 90 en diciembre, “cuando el número de enfermos respiratorios se dispara”.

En definitiva, la protesta de los profesionales estuvo basada en un aumento de su carga de trabajo y una bajada de la calidad asistencial”. En palabras de Menéndez, que calificó de “desfachatez” la estrategia regional de traslado al nuevo HUCA, “ya está bien de tener de rehenes de los recortes económicos a los ciudadanos”.

Belén Ribeiro, pendiente de un trasplante doble de pulmón, sostuvo una de las pancartas frente al Instituto de Silicosis, adonde acude a diario con una mochila de oxígeno. “No sé muy bien a qué edificio dirigirme a partir del lunes para recibir mi tratamiento, estoy bastante preocupada por lo que va a pasar”.

Hay tres servicios médicos que no pueden sacarse del edificio de Silicosis por su peso. La máquina de rayos X, la de fisiología respiratoria y la de broncoscopias. “Los ingresados tendrán que ir en ambulancia hasta allí, es imposible que vayan andando, será un caos”, señaló el médico Colmeiro.

El diputado de Foro en la Junta General Albano Longo acudió a la manifestación para reclamar el traslado de Silicosis “cuando abra el nuevo HUCA y no antes”, tal como propuso su partido en el debate del estado de la región.

La Consejería de Sanidad mantiene que “nadie está desmantelando Silicosis porque es un traslado ordenado y meditado”.

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